Siento latir el verso eterno de los planetas
en la piel del crepúsculo de tu galaxia,
mi razón umbilical me lleva hasta tu sombra
y allí me pierdo, palpitando,
como un destello más en medio de la nada.

Navego extasiado por el aluvión de colores,
las múltiples formas que se abren a mi paso:
soy una estrella errante en tu ancestral universo
de pecas y lunares, agujeros negros,
el fulgor que anuncia mi muerte pasada.

No hay oxígeno más allá de mi reflejo y mi deseo,
no hay vida conocida, cierta o incierta, al otro lado,
¡pero qué inútil resulta toda resistencia
si es de ti de donde nazco, vengo,
y hacia ti me empujan todas las palabras!

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