Frente a esos clichés mediáticos en los que suele prodigarse la imagen de una Red banal, marcada por la urgencia, paradelictiva, circense e irreflexiva, me ha parecido muy interesante destacar el movimiento que ha efectuado Automattic –la empresa detrás de WordPress– para la adquisición de Longreads –una plataforma de lectura independiente– porque, al fin y cabo, viene a ser una muestra, otra más, de que Internet no es o es mucho más que lo algunos parecen empeñados en transmitirnos.

Longreads es una comunidad de lectores en línea dirigida, como bien podemos deducir por su nombre, a facilitar el hallazgo e intercambio de textos ‘extensos’ y de ‘calidad’, tanto de ficción como de no ficción, de más de 1.500 caracteres. Para ello disponen, además de su página web, del hashtag #longreads en Twitter que, según Raanan Bar-Cohen, vicepresidente de Automattic, ha experimentado un crecimiento de “más del 130% en los últimos dos años”.

Su modelo de negocio está basado en las suscripciones de los usuarios (3 dólares/mes o 30 dólares/año), además de campañas publicitarias y enlaces de afiliados de Amazon. Una parte de las ganancias obtenidas por las suscripciones se reparte entre los escritores y editores que ofrecen obras exclusivas para la comunidad.

No han trascendido los planes de Automattic para este proyecto, pero parece evidente que se trata de una apuesta por proteger a los editores independientes y desarrollar espacios que acojan contenidos de calidad, con la vista puesta en los dispositivos móviles que, en palabras de Bar-Cohen, presentan

"un hambre creciente por los contenidos ‘longform’: teléfonos y tabletas son perfectos para disfrutar de artículos de fondo, y los lectores disponen de más tiempo que nunca para profundizar en las historias –en un viaje, en el sofá o simplemente haciendo cola en la tienda–".

De entrada, Longreads seguirá funcionando como hasta ahora, dentro eso sí de la estructura corporativa de su nueva propietaria, y cualquiera de los pasos que imagino que se pueden dar en adelante me parecen igual de excitantes. Del hecho de que WordPress, posiblemente la herramienta que más ha contribuido al éxito del blogging y del periodismo digital independiente, se asocie a proyectos de estas características sólo se puede esperar algo bueno, al menos para quienes disfrutamos del placer de leer, de escribir, o de ambas cosas. De compartir y de comunicar.

Pero no es ésta la única experiencia ‘profunda’ o de ‘calidad’ en la Web. Al contrario de lo que suelen vender aquellos que no ven más allá de Twitter o Facebook –por tirar de tópicos–, la Red es mucho más que ese canal insustancial de audiencia millonaria que algunos proclaman. Tanto en la ‘Internet profunda‘ –ésa a la que apenas llegan esos buscadores que dicen apostar por la ‘relevancia’–, como en páginas personales, corporativas, especializadas, wikis, blogs, foros e incluso en las redes sociales –si se va más allá del ‘star-tweet’ o el ‘star-face’– podemos encontrar tantas propuestas de contenidos ‘longform’ y ‘qualityform’ que necesitaríamos unas cuantas miles de vida para aprehenderlos.

"El mundo no puede vivir sólo de 140 caracteres".

decía recientemente el creador de WordPress.

La Red es un reflejo de la vida misma, de las mismas reglas y conductas que rigen la sociedad. Porque en la Red no nos volvemos marcianos. En la Red seguimos siendo personas. Y la vida también, como Internet, por muy aprisa que vaya, siempre es algo (mucho) más que inmediatez.

Ilustración:The reader‘, por BMDLP

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