Si eres estudiante de periodismo o acabas de terminar la carrera y andas buscando una brújula para no perderte en el intrincado camino que tienes por delante, o simplemente te gusta reflexionar acerca del papel del periodista en esta convulsa era de grandes retos y transformaciones, siempre viene bien echar un vistazo a las ideas de aquellos que extraen de su experiencia los elementos que consideran vitales para el ejercicio de la profesión.

Hoy comparto contigo uno de ellos, el listado de consideraciones prácticas que Margaret Sullivan, defensora del lector del ‘New York Times’, utilizó como eje de su última clase del semestre en la Columbia Graduate School of Journalism el pasado miércoles, precisamente acerca del ‘futuro previsible’, y que publica hoy en el propio periódico bajo el titulo ‘Everything I know about journalism in 395 words‘.

En líneas generales, estoy bastante de acuerdo con sus puntos de vista, algunos de los cuales, bien es cierto, están ya bastante trillados, aunque creo que nunca viene mal recordarlos. Pero me quedo con dos sentencias que me parecen muy oportunas para el momento que vivimos. En referencia a los social media, recordar que los medios (las plataformas de publicación) son precisamente eso, medios, y no fines –claro que son fines para aquellos que viven del desarrollo, comercialización o promoción de estas herramientas, pero en absoluto para el periodista o el común de los mortales–, algo que no parece que todos tengan muy claro en esta vorágine tecnológica en la que estamos inmersos. Y en el ámbito del periodismo –la división entre social media y periodismo no es mía, sino de la autora–, la insistente llamada al rigor y el contraste frente a la deriva de inmediatez y, por tanto, de empobrecimiento cualitativo que afecta a la prensa por razones que tienen en la instantaneidad que imponen los nuevos canales y el progresivo deterioro de las redacciones sus principales causas.

Evidentemente, cada uno de los puntos expuestos por Sullivan daría para un debate, no ya de una clase de periodismo, sino de uno o múltiples congresos, pero todos ellos están marcados por el sentido común y, como decía al principio, por el bagaje que aporta la experiencia. A continuación te los dejo en traducción libre (Sullivan logró cuadralos en 395 palabras, a mí me ha salido alguna más, 404) y, ya sabes, si quieres que conversemos al respecto, ahí están los comentarios:

1. Social media:

  • Evita las broncas; aléjate del teclado.
  • Sé útil.
  • Sé receptivo.
  • Debes estar dispuesto a reconocer y corregir los errores de inmediato.
  • Muéstrate moderado; recuerda que estás escribiendo para el mundo entero. Para siempre.
  • Intenta ofrecer una mezcla de 20% por ciento de diversión y 80% de información precisa.
  • Lee cada enlace antes de retuitear o republicar.
  • Hablamos de una herramienta, no de un fin en sí mismo.

2. Periodismo:

  • No busques atajos. Haz el trabajo que debas hacer.
  • Si ‘tomas prestado’, acredítalo siempre con un enlace y una mención específica, y escribe siempre con tus propias palabras.
  • Puedes perder tu reputación y tu carrera en un instante.
  • A pesar de eso, no seas tímido. Sé valiente; sólo que nos seas valiente y estúpido.
  • Pide consejo a gente inteligente.
  • Trabaja para mejorar el mundo, aunque sea a pequeña escala.
  • No te conformes con cumplir con el mínimo común denominador del periodismo.
  • Un poco de sarcasmo no es malo.
  • Piensa más en imparcialidad que en objetividad.
  • Reflexiona sobre cuánto de cerca se puede estar de la verdad.
  • Ponte en el lugar de las personas que se verán afectadas por tu trabajo. Eso no quiere decir que te andes con paños calientes.
  • Sé riguroso. Esfuérzate a tope. Si crees que deberías entrevistar a cinco personas, entrevista a 10. Verifica los hechos exhaustivamente.
  • Sé agresivo, un periodista pasivo no es un periodista.
  • Intenta ser realmente bueno en una o dos cosas. Y decentemente bueno en muchas cosas.
  • Si metes la pata, pide disculpas abiertamente y sigue adelante.
  • Aspira a trabajar para alguien grande.
  • Cualquiera que sea la ayuda que hayas recibido en tu carrera, devuelve el favor.
  • Sé idealista. Combate el escepticismo.
  • No seas aburrido: utiliza un lenguaje atractivo y claro, sobre todo cuando el tema sea complicado o difícil de entender. Si escribes de forma engorrosa, probablemente se deba a que aún no hayas entendido el asunto que te ocupa. Compadécete de los lectores (o espectadores) y sopesa captar su atención. (EB White acerca de la claridad, en referencia a su maestro William Strunk: “Will notó que el lector estaba en serios problemas la mayor parte del tiempo, un hombre hundiéndose en un pantano, y que era deber de cualquier persona que intentase escribir en inglés drenar esta ciénaga de inmediato y llevar a su hombre hasta tierra seca, o al menos echarle una cuerda”.)
  • No estás en este negocio por dinero, así que pregúntate por qué estás.
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