En Facebook era runner. En Twitter era curator. En Amazon era prosumer. En Instagram era traveller. En YouTube era youtuber. En Linkedin era enterpreneur. En el bloque era Tino, Tino el Raro. Falleció un 17 de septiembre, pero tenía tantos tuits, tantas publicaciones de Facebook, tantos tuits programados que nadie lo echó en falta hasta finales de diciembre. La policía halló su cadáver descompuesto en actitud de WhatsApp, tendido en el sofá, con un portátil sobre el abdomen y un móvil en cada mano.

Un saludo,
Manuel M. Almeida

1 Comentario

  1. Las redes sociales y wasap están bien para la distancia…..pero hemos entrado en un bucle……dónde queda conversar con los amigos,llamar por teléfono y escuchar una voz…sólo nos queda aparentar ser felices en las redes sociales a través de fotos ….lástima de mis hijos

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