Atraído por el eco del mar, se perdió en la caracola. Su cuerpo dúctil caló en la sintaxis del bucio. Descendió por el tubo calcáreo hasta la última espira. Pero en su vientre no halló más que hueso y arena.

No había mar en aquel laberinto.
Solo el eco mudo de un océano-espectro.
Badajo-tímpano en banal resonancia.
Memoria difusa de un Atlántico próximo.

Espeleólogo de sí en concha seca,
su voz adoptó la iridiscencia del nácar,
rendido en la bajamar a su destino
de jable. Broma ancestral. Fósil iluso.
Cangrejo-nada-ni-nadie.

Soy periodista y escritor, creativo y social media. En este blog comparto textos literarios breves (poesía, cuentos, relatos) y reflexiones personales. También creaciones fotográficas y musicales. Hazme un favor: siéntete como en casa. (+ info).

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