Arde la tarde

Arde la tarde
en el blanco lienzo
de mis páginas.
Los dedos dibujan
rayos que van
del amarillo naranja
al púrpura.
Las letras se recogen
bajo el cálido refugio
del verso.
Y contemplan en la distancia
el milagro literario
del crepúsculo.

[1. sigue ►]

[2. y sigue ►]

[3. y sigue ardiendo ►]

[4. y aún… ►]

Arde la tarde
–y se consume–
desde mi teclado
en llamas.

Esta obra forma parte de mi próximo poemario, ‘Piezas’

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