Mural de Bansky

No soy muy dado a limitar las entradas de este blog a imágenes sin apenas comentario. Pero en este caso, vale el doble el dicho de ‘una imagen vale más que mil palabras’: esta es la visión del popular artista urbano Bansky sobre el amor 2.0, el amor en los tiempos de Twitter, Facebook, tablets y smartphones. De la Web 2.0. De la red social.

Es una forma de verlo, provocativa y lista para la polémica, que acaba de colgar en su página oficial tras un período de silencio, como una suerte de crítica a la ‘adicción’ o a la omnipresencia de las redes sociales en nuestras vidas.

Si quieres más información, puedes visitar El Asombrario & Co. Yo, ahora sí, te dejo con la imagen y dos preguntas: ¿también vives así las relaciones en esta era digital? ¿Estás de acuerdo con esta visión de las redes o te parece exagerada? Por lo que he visto, hay opiniones para todos los gustos.

Manuel M. Almeida (Las Palmas de Gran Canaria, 1962) es periodista y escritor. Ha publicado las novelas ‘Tres en raya’ (1998, Alba Editorial) –finalista del Premio Internacional Alba/Editorial Prensa Canaria, 1997– y ‘Evanescencia’ (Mercurio Editorial, 2017), así como las plaquettes de microrrelatos ‘El líder de las alcantarillas’ (Amazon, 2016) y ‘Cuentos mínimos’ (Mercurio Editorial, 2017), además de poesía y narrativa recogida en su blog mmeida.com, redes sociales, revistas y periódicos. De 2004 a 2014 mantuvo el blog mangaverdes.es, con el que cosechó seis premios internacionales, entre ellos al Mejor Comunicador en Internet (Asociación de Usuarios de Internet, 2010). Como periodista ha trabajado en ‘La Gaceta de Las Palmas’, ‘La Provincia’, revista ‘Anarda’, ‘La Tribuna de Canarias’, ‘El Mundo/La Gaceta de Canarias’ o ‘Canarias7’, ejerciendo en los tres últimos el puesto de subdirector. Ha publicado dos trabajos discográficos como cantautor, ‘Nueva semilla’ (Diva Records, 1990) y ‘En movimiento’ (Chistera, 1992). (+ info).

4 Comentarios

  1. La imagen es genial. Pocas veces una imagen es capaz de nublar a las palabras. En este caso los protagonistas están frente a frente pero no se ven-y mucho menos se sienten. Se sumergen en una luz mortecina que emerge más allá de su realidad.

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