Llevo un par de días dándole vueltas al enfoque que ofrece el emprendedor e inversor Chris Dixon de las comparativas de tendencias de uso entre la Web y las aplicaciones móviles. Enfoque nada halagüeño para el futuro de las libertades en la Red, tanto en cuanto estima que la previsible hegemonía de las segundas sobre la primera, tal y como vaticinan las predicciones, acabará suponiendo un serio hándicap para aspectos tan esenciales como la innovación a largo plazo o la propia neutralidad de Red.

Comparativa de Comscore

Dixon parte de dos premisas basadas en estadísticas de uso. Por un lado -echando mano de datos de Comscore-, el hecho de que la gente dedica ya más tiempo a su actividad en gadgets móviles que al ordenador, con una proyección de futuro que acentúa aun más la diferencia a favor de la movilidad. Y, por otro, que los usuarios de tablets y smartphones se decantan más por el uso de aplicaciones que por navegar por la Web -según un estudio de Flurry Analytics-.

Uso de la apps y Web en móvil, según Flurry

Con estos datos en la mano, parece claro que la Web tiene un grave problema y, en opinión de Dixon, corre el riesgo de acabar convirtiéndose

"en un producto de nicho utilizado para cosas como 1) probar un servicio antes de descargar la aplicación, 2) consumo de contenidos de la larga cola (por ejemplo, enlaces a blogs especializados desde feeds de Twitter o Facebook)".

Eso, unido a factores como la propia dinámica del mercado de aplicaciones -tendente a priorizar un reducido grupo de programas, a través de mayor visibilidad en las tiendas y, por tanto, mayores oportunidades de negocio, relegando en consecuencia al resto a niveles de irrelevancia- y el fuerte control que ejercen las compañías predominantes en el sector, Apple y Google, sobre los desarrolladores -rechazando aquellas apps que no se atienen a sus normas-, dibuja un panorama de franco retroceso en lo que a explosión de ideas, creación e ‘imparcialidad’ tecnológica se refiere en comparación con la “arquitectura abierta de la Web”, factor clave de esta revolución digital que marca nuestros días.

El panorama que pinta es, desde luego, alarmante. Como él mismo señala,

"¿Qué habría pasado si AOL o algún otro ‘guardián’ hubiese controlado la Web, y los desarrolladores hubiesen tenido que pedir permiso para crear Google, Youtube, eBay, PayPal, Wikipedia, Twitter, Facebook, etc.? Lamentablemente, hacia esto es adonde nos dirigimos en la era móvil".

¿Pero realmente es así? ¿Conduce indefectiblemente la movilidad al infierno que nos describe? ¿Quedará la Web como una plataforma marginal frente al Gran Hermano de la industria móvil?

No lo tengo claro y, de hecho, las premisas de las que parte Dixon, siendo ciertas, resultan del todo insuficientes para un exhaustivo análisis de tendencias y, por supuesto, para alcanzar conclusiones tan contundentes.

Lejos de esa apocalíptica certidumbre en la que se maneja el conocido emprendedor, lo cierto es que la los datos de tendencias de Web y movilidad están llenos de matices, entre los que destacaría, por ejemplo, el carácter asimétrico de sus usos (unos servicios se usan preferentemente en la Web y otros en apps) o cualquiera de los que nos ofrece este excelente post en actualización permanente de Danyl Bosomworth en Smart Insights, en el que, entre otras cosas, se recoge otra gráfica de Comscore que evidencia que el consumidor, en realidad, es ‘multiplantalla’ o ‘multiplataforma’, con un sensible crecimiento entre julio y diciembre de 2013 de los usuarios que se conectan por igual desde PC y dispositivos móviles frente al descenso experimentado por los que utilizan una sola plataforma.

Acceso a la Web

Pero es probablemente en los comentarios del post –resulta un sano ejercicio siempre, en cualquier blog, echar un vistazo a la conversación y no sólo a las entradas–, donde he encontrado los mejores argumentos, tanto a favor como en contra, sobre este debate. División de ideas con razonamientos dispares que, en cualquier caso, resultan de interés y dejan patente que sobre el particular las cosas no son ni tan blancas ni tan negras:

Y una última, con carga de profundidad:

¿Neutralidad? ¿Realmente es la Web neutral? Google y Facebook controlan la mayor parte del tráfico. Basta un cambio en sus algoritmos para que categorías enteras de sitios prácticamente desaparezcan.

"Sí, usted todavía puede montar su sitio web, pero si nadie lo encuentra ¿cuál es la diferencia?".

4 comentarios Web vs apps: ¿una batalla por la neutralidad?

  1. Alvaro

    Me he venido a ver los comentarios 😉

    Mi enhorabuena por el análisis, ha sido espectacular y la recopilación de información simple y llanamente genial.

    Desde mi punto de vista el control en las APPS de Apple y Google cierra aún mas la posibilidad de recuperar la WEB.

    La lucha hay que centrarla en forzar a Apple y Google a que se “abran” y eso solo se consigue haciendo que los usuarios los demanden, y aquí es donde se acaba el párrafo porque no tengo ni idea de como hacer esto último.

    Yo hablo bien de FirefoxOS y de duckduckgo.com siempre que puedo, pero luego la gente lo prueba y me dicen que estoy loco.

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  2. fran

    Interesante reflexión. Las apps mejoran la experiencia de usuario pero también tienen que pasar el filtro del propietario del sistema. Es complicado.

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  3. Bamballo

    Excelente análisis!! Gracias.

    Hay un detalle que ayuda a comprender la ventaja añadida a las aplicaciones: Su programación es sencilla y su sistema operativo es mas eficiente por KB empleado. Desde hace un os meses me he comprado un teclado bluetouch con el que trabajo con office en mi tablet. Resultado, salvo causa mayor no enciendo mi portátil ni sobremesa. El sistema operativo con el que escribo en la tablet pesa 12 Megas. El de mac 1,2 Gigas.

    Es posible que una apps “sea un programa en la web” aunque lo cierto es que como las aplicaciones android o ios operan automáticamente la experiencia del usuario es muy diferente.

    Francisco.
    Tfe.

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