Advierto: esto no es un artículo de fondo. Es más bien una reflexión a vuelapluma en torno a la profunda crisis que vive el periodismo y algunas informaciones que me han asaltado hoy, casi de forma simultánea, al repasar las noticias. Que también para eso están los blogs, o quizá sería más propio decir que más bien para eso están los blogs. Es bueno recordarlo.

Son muchos los interrogantes que sobrevuelan el ejercicio del periodismo, en toda su extensión. Desde la vertiente empresarial y el declive de sus tradicionales modelos de negocio a sus propios fundamentos como actividad comunicativa, pasando por su rol como garante de las libertades de expresión e información, el deterioro de la calidad o su independencia frente a los poderes –visibles u ocultos– y las presiones. Su propia pervivencia material, su condición de cuarto poder y la vigencia de su utilidad social.

En el epicentro de todo este seísmo se encuentran los graves errores cometidos por las empresas y los propios periodistas y, por supuesto, los cambios radicales que han traído consigo la revolución tecnológica, Internet y, como consecuencia de éstas, las nuevas exigencias y expectativas de la sociedad en red. La principal: el acceso ciudadano a los medios de producción y distribución de la información, es decir lo que se ha venido a llamar ‘periodismo ciudadano’.

Por tanto, quienes estamos inmersos en este debate, no dejamos de buscar respuestas a tantas preguntas. Son muchas y todas muy complejas. Pero se resumen en una, la que da título a este post: ¿tiene algún sentido el ejercicio del periodismo en el seno de la sociedad digital?

Veamos las informaciones de las que hablaba al principio:

Esto sólo hoy, como digo, en un repaso a las fuentes que sigo. Probablemente este 9 de agosto deje mucho más. Y así, cualquier día. En España podríamos citar unos cuantos casos recientes. En la UE, también. Y, si quieres profundizar, basta con que te des una vuelta por la web de Reporteros sin Fronteras o leas sus informes.

Barómetro de Reporteros sin Fronteras 2015

Barómetro 2015 de Reporteros sin Fronteras a día de hoy

Y me he dicho, si tantos, con tanto poder, dedican tantos recursos, tiempo y esfuerzo a combatirlo; si la utilidad y vigencia de una actividad se mide por su relevancia, repercusión y capacidad para generar reacción; si aún se muestra capaz de ejercer ese importante papel que es servir de denuncia y contrapeso frente al poder en una era marcada por una galopante involución de los derechos y libertades… entonces yo diría que sí, que el periodismo tiene hoy más sentido que nunca.

Y continuará teniéndolo mientras pueda ejercer esa función. ¿Bajo qué modelo o modelos? En ésas estamos.

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