Me ha interesado mucho el artículo que Paul Krugman le dedica –con motivo de su reciente traducción al inglés– a ‘El Capital en el siglo XXI‘, el nuevo libro del ‘economista de la desigualdad’, el francés Thomas Piketty, que está recibiendo numerosas alabanzas y, también, por supuesto, provocando un enorme revuelo en los sectores conservadores y neoliberales por el enfoque social de sus teorías.

El libro, de casi mil páginas, aún no está traducido al español, pero visto los extractos, comentarios y análisis a los que he podido acceder en los últimos meses, ya ocupa un lugar privilegiado en mi lista de deseos.

Portada de 'El capital en el siglo XXI'

Del artículo de Krugman, que recomiendo leer completo, destaco dos pasajes que me parecen suficientemente reveladores y que pueden servir de refrencia para explicar la deriva económica que experimentamos –padecemos– en este cambio de milenio: un proceso en el que las sucesivas crisis y agresiones a los derechos y libertades de la ciudadanía –no solo políticos, sino sociales y económicos– se revelan no como ‘accidentes’, ‘ajustes’ o ‘ disfunciones’ del Estado del bienestar, sino como parte de una estrategia perfectamente diseñada por los grandes poderes a escala global y de la que el alarmante aumento de la brecha social es su más clara evidencia:

"En Estados Unidos, en particular, la proporción de los ingresos nacionales que han ido a la elite de 1% ha seguido un arco en forma de U mayúscula. Antes de la Primera Guerra Mundial, el 1% recibió alrededor de una quinta parte de los ingresos totales, tanto en Gran Bretaña, como en Estados Unidos. En 1950 esa proporción se había reducido en más de la mitad. Pero, desde 1980, el 1% ha visto aumentar nuevamente su participación en los ingresos, y en los Estados Unidos estamos de regreso a lo que fue hace un siglo".

"Aún así, la élite económica de hoy es muy diferente de la del siglo XIX, ¿no es así? En aquel entonces, las grandes riquezas tendían a ser hereditaria; pero en la actualidad, ¿pertenecer a la elite económica no es una cuestión de méritos? Bueno, Piketty nos dice que esto no es tan cierto como se piensa, y que en todo caso ese estado cosas probablemente no dure más que la sociedad de clase media que se desarrolló una generación después de la Segunda Guerra Mundial. La gran idea de ‘El Capital en el siglo XXI’ es que no sólo hemos vuelto a los niveles de desigualdad de ingresos del siglo XIX, sino que también estamos en el camino de vuelta al “capitalismo patrimonial”, en la que las palancas fundamentales de la economía no están controladas por individuos con talento, sino por dinastías familiares".

Un retroceso de siglos, como vemos, que sitúa a ese 1% que controla la economía mundial en la cresta de la segunda Edad de Oro del capital, y condena a ese 99% que formamos el resto a la involución, a malvivir en la penuria y servidumbre de una segunda Edad Media.

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