La relación entre periodismo profesional (tradicional, convencional o como quieras llamarlo) y periodismo ciudadano ha sido una historia convulsa que ha pasado, por parte de los medios, del rechazo frontal inicial al uso desbocado en nuestros días. Circunstancia esta última que ha puesto en evidencia la necesidad de disponer de medios humanos y materiales que ayuden a filtrar y contrastar el inmenso caudal de información descontrolada y espontánea que inunda las redes, especialmente en los primeros momentos de acontencimientos de cierto relieve.

En la línea de aportar soluciones a esta disfunción, Katya Yefimova da cuenta en Flip the Media de las reflexiones de Eric Carvin, editor de social media de la agencia AP, y Mandy Jenkins, jefa de redacción de Digital First Media, a este respecto, con varias citas tomadas de su encuentro interactivo en SXSW (‘Accurate, fair & safe: the ethics of social news‘), de las que me han gustado especialmente estas tres:

"Si no aplicas a los periodistas ciudadanos los mismos estándares [éticos del periodismo], estarás faltando al respeto de los medios sociales como herramientas de periodismo".

"Cuando acrediten una foto o un vídeo, los editores tienen que ser lo más específicos posible para que los lectores sepan exactamente de dónde viene el contenido. Decir “Fuente: Twitter” no es suficiente".

"Hay una tendencia en el mundo del periodismo a menospreciar a aquellos que no son periodistas. Pero si nos fijamos en los bloggers, muchos actúan de forma más ética que todos nosotros".

Son sólo tres apuntes –en el post original hay algunos más–, pero me parece una línea de reflexión apasionante en ese proceso inevitable de extensión de la actividad periodística a la producción informativa espontánea del ciudadano y su integración en los nuevos modelos de la comunicación digital.

Imagen: Recreación personal de ‘citizen journalism‘, de Richard Sambrook.

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