Krusty

I

Estados Unidos. Año 2002. Elecciones legislativas. Un tal Krusty logra los apoyos suficientes para presentarse como candidato del Partido Republicano. Krusty es un payaso. No es un insulto. Es un clown profesional. También bebe. Mucho. A la cadena Fox News le parece el candidato ideal para combatir al aspirante demócrata. Con su apoyo mediático y la ayuda de algunos amigos, Krusty se convierte en congresista.

[Ficción. Digamos que es la sinopsis del capítulo catorce de la decimocuarta temporada de Los Simpson, Mr. Spritz Goes to Washington].


Trump, portada de 'Time'

II

Estados Unidos. Año 2016. Carrera por la candidatura a las elecciones presidenciales. Un tal Trump, Donald Trump, está a punto de conseguir la nominación como candidato del Partido Republicano. Para muchos, Trump es un payaso. Y sí, es un insulto. Trump es en realidad un magnate de los negocios metido a político. No sé si bebe mucho o poco, pero quienes lo conocen lo tildan de cosas como «fanfarrón», «showman», «intruso» o «demagogo». Es un payaso en el sentido peyorativo de la palabra. Y sí, puede ser presidente del país más poderoso del planeta.

[No es ficción. Ocurre simplemente que, como suele acontecer, la realidad ha logrado superar a la fantasía].


V

alga este inocente paralelismo entre un candidato de comedia animada y otro de… bueno, y otro, para introducir este post que, más allá de la ficción o de las connotaciones peyorativas, intenta bucear en la historia de payasos auténticos –verdaderos cómicos o humoristas– que, por una u otra razón, acabaron por lanzarse de lleno al mundo de la política activa. No he hallado mucha documentación al respecto, así que el listado que viene a continuación es fruto de la indagación personal. Es muy probable, por tanto, que haya alguna ausencia e incluso algunas ausencias destacadas, error que prometo enmendar en cuanto tenga alguna noticia, si la tengo, de ella(s).

Y lo cierto es que la realidad había superado a la fantasía mucho, mucho antes. Según mis averiguaciones, las primeras figuras de estas características aparecen en el último tramo del pasado siglo, lo que parece indicar que no estamos ante una tendencia de vanguardia. No obstante, lo que sí se observa es un aumento progresivo, diríamos que exponencial, en los últimos años, a razón de 2×1 (uno en 2013, dos en 2014, cuatro en 2015). Eso sí, por ahora, ninguno en 2016 (vale, vale, anotamos Trump).

Así pues, sin más preámbulos, y sin caer en la tentación de marcarme una reflexión acerca de la decadencia de las democracias avanzadas y de las claves que esconden iniciativas tan extravagantes, ésta es la lista de payasos genuinos que, en algún momento de su vida, decidieron cambiar un circo por otro, dejar el maquillaje y los disfraces para lanzarse de lleno a la escena política. O alternar entre ambas esferas, que también los hay.

Cantinflas

Mario Moreno, Cantinflas (México, segunda mitad del siglo XX)

El conocido actor convirtió la crítica y la sátira políticas en uno de los principales resortes de su popularidad. A pesar de esto, no dudó en ejercer tareas tales como las de consejero del presidente Gustavo Díaz Ordaz o promotor del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Además, luchó activamente contra el charrismo sindical, fue presidente de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) y primer secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC). Como anécdota, cabe señalar este pasaje recogido en el artículo Las dos vidas de Cantinflas, de Alberto Nájar en BBC Mundo: «Durante décadas, en las elecciones presidenciales, miles de personas votaron por Cantinflas como su candidato (…) Sus simpatizantes escribían su nombre en la papeleta electoral», aunque él jamás se presentó.

Coluche

Michel Colucci, Coluche (Francia, 1981)

Cinco años antes de que un accidente de tráfico acabase con su vida, este humorista y activista por los derechos sociales a punto estuvo de dar el campanazo en las elecciones a la Presidencia de la República. Tras una campaña que fue tildada de «escandalosa» o de «genial», según le fuera a cada uno en la batalla, finalmente decidió retirarse, cuando las encuestas le otorgaban un porcentaje de intención de voto en torno al 16%.

Jon Gnarr

Jon Gnarr (Islandia, 2010)

Tras crear el Mejor Partido en 2009, el cómico más famoso de Islandia alcanzó la alcaldía de Reikiavik en 2010, al imponerse en las elecciones municipales y formar coalición con la Alianza Socialdemócrata, a cuyos concejales hizo ver las cinco temporadas de la serie The Wire antes de formar gobierno. En 2014 renunció a la reelección. Para el recuerdo quedan sus disfraces de drag queen en las Fiestas del Orgullo Gay de su ciudad y el de Pussy Riot, para protestar contra el encarcelamiento de este grupo de punk feminista.

Beppe Grillo

Beppe Grillo (Italia, 2013)

Aunque Grillo atesoraba ya una dilatada carrera como cómico, blogger y activista político desde hacía años, fueron las elecciones generales de 2013 las que lo catapultaron a la popularidad a escala internacional. El partido que había fundado, Movimiento 5 Estrellas, se convertía con 108 escaños en la fuerza con mayor presencia en el Congreso.

Tiririca

Francisco Everardo Oliveira Silva, Tiririca (Brasil, 2014)

El payaso Tiririca ya había saboreado las mieles del éxito en 2010, cuando se convirtió en diputado federal con el lema: Peor de lo que está, no quedará. Sin embargo, es en octubre de 2014 cuando bate todos los registros al resultar reelegido con un millón de votos, siendo el segundo diputado más votado en todo el país.

Lunarcito

Félix Paz, Lunarcito (Argentina, 2014)

Poco sabemos de Lunarcito más que quiso convertirse en gobernador por la provincia de San Juan, que tiene una página en Facebook y que, según lo que puede deducirse de dicha página, no lo logró.

Lagrimita y Costel

Guillermo Cienfuegos, Lagrimita (México, 2015)

Buena la armaron Lagrimita y su hijo, Costel, el pasado año. Su intención era convertirse en alcalde y regidor, respectivamente, de Guadalajara, pero disposiciones, impugnaciones, descalificaciones y otro accidentes propios de la brega política se lo pusieron algo más que difícil. Al final todo quedó en nada. Pero sí, también tienen página en Facebook.

Triki Traka

Darío José Díaz, Triki Traka (Paraguay, 2015)

Aunque con aspiraciones algo más modestas, encabezando una de las cuatro listas a concejales en la plancha de Óscar Tuma (Partido Colorado) por Asunción, Darío puso toda la carne en el asador, yendo a votar incluso con su uniforme oficial. Por desgracia, no fue suficiente.

Basurita

Vicente Valencia Estrada, Basurita (México, 2015)

Basurita quería ser gobernador de Colima, más que nada para «cambiar la forma de hacer política». Loable convicción que no sabemos si le reportó la satisfacción esperada, ya que no hemos hallado referencia alguna a los resultados de tales comicios. Si nos atenemos a casos similares, mucho nos tememos que no.

Jimmy Morales

Jimmy Morales (Guatemala, 2015)

Dejamos para el final a quien probablemente represente la cúspide, el mayor logro político que cómico alguno haya alcanzado jamás. Morales, tras 15 años al frente de su serie Moralejas en la televisión guatemalteca, logró hacerse nada más y nada menos que con la presidencia del país el 25 de octubre del pasado año. Sus primeras palabras fueron «Gracias Dios mío, por el privilegio que me has dado de servir a mi pueblo». Lo que a ustedes, no sé, pero a mí no me hace ninguna gracia.

Bonus track: Donde mueren los payasosSi quieres una versión novelada de este fenómeno, te recomiendo la lectura de Donde mueren los payasos, de Luis Noriega, una sátira política que habla precisamente de eso: «Un payaso callejero se convierte en firme candidato a la elección presidencial en un país que no se identifica».

3 comentarios Payasos de la política (de Cantinflas a Donald Trump)

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