Nota: Ésta es una obra coral e hipertextual. Más información, al final del post.

#1

¡Cómo me gusta la luna!, como buena cangreja.
Belleza que enamora.
Un motivo más para volver
a brillar con la vida.
La tengo en mi mente
y huele a vainilla.
Es como un billete de ida,
la pasión de la artista,
vasito de leche de almendras.
Belleza, naturaleza…
Pura metáfora,
La luna.
La luna llena de anoche sobre la cumbre.

#2

Me incorporo tarde, pero aquí estoy:
un nuevo amanecer,
otra etapa que acaba.
No,
Not a crime^^:
sigo adelante en mi empeño.
Hoy… Me regalan flores.🌹🌹🌹
(¡Ay, si no hubiera despertado!)
Despertares…,
Está claro que todo suma:
heridas que se curan escribiendo,
imágenes,
esperanza, un poco de ilusión,
colores…
cosas maravillosas,
ideas sin un origen preciso.
Música,
música de hojas secas,
música que da aquí 💘
… haciendo diana.

#3

¡Qué gusto caminar a esta hora por el barrio! Siempre es un regalo verme con María. En mis recuerdos parece una medusa sobre las aguas. ¡Cómo pasa el tiempo! Hace años cruzaba la salita en camisón, aquí al lado. Y cantaba con la suavidad y flexibilidad de una soprano. (No puedo evitar emocionarme). Porque vale la pena recordar de vez en cuando, romper el espejo mágico. ¡Adolescencia dichosa! Creíamos en el amor libre y en otras materias básicas. Hemos aprendido mucho, pero también hemos desaprendido. Apuestas todo al rojo y te sale negro. O azul. Jugada repetida. ¿Por qué y para qué? ¿Aún estoy a tiempo? María. No se por qué me acordé de ti.

#4

Los árboles de la ciudad están enfermos, las imágenes me asaltan a cada paso: visiones nevadas, mundos infinitos besados por este mar de plata, Evita y el elefante africano, el viaje del monje irlandés… Leo la prensa. Potaje radioactivo. ¡Un ministro conspira para incriminar a otros políticos! Saben que suelen venir otros similares a votar y botar. Me parece increíble, están tardando en tomar medidas. Camino. Hay algo peor que no ver: sentirse observado. Me imagino que este señor me está soplando, este trozo de madera de hombre. ¡Así me quisiera alguien cuya maldad es brutal! Stop. Vuelvo a casa. Ya he tenido bastante por hoy.

#5

Y yo, pensando que era una intrusa,
me aferré con fuerzas a sus piernas,
pero era la misma incertidumbre,
mi propia versión
del fracaso.
No sé,
son tiempos extraños:
november skies,
mareas que devendrán tsunamis,
nubes de tormenta.
Esta noche,
De vuelta en casa,
me asomo
al humilde rincón
confuso,
sonriendo,
poniendo cara de póker,
luchando,
sobreviviendo al frío…
Otros no tuvieron tanta suerte.

#6

La luna,
debe ser la luna llena.
O tal vez…
María.
María
tiene algo
de luna llena.

¡Ojalá sea el último
que se enamore de ella!
 

Acerca de O tal vez María: Llevo un tiempo trabajando en la exploración literaria de las nuevas posibilidades y recursos que ofrece Internet y, de modo muy particular, el hipertexto. Es algo que ya experimenté en el poema multiplataforma Arde la tarde, en el que las estrofas aparecían repartidas por distintas redes sociales de la Web, siendo cada una de ellas autónoma, pero integrada en un todo que tenía como punto de partida y de llegada una entrada en mi propio blog.

A finales de junio de 2016, me embarqué en una idea un tanto más compleja y sugerente, la posibilidad de crear un texto literario a partir de fragmentos de texto tomados de las publicaciones de otros usuarios en Facebook. Se trataba no solo de componer una obra y dotar de carácter poético a expresiones e ideas que no habían sido concebidas con esa intención, sino además de configurar un lienzo repleto de enlaces en el que cada verso, cada unidad –ya fuese palabra, frase, expresión, oración– abriera una nueva puerta al lector, como enlace a la publicación original en la citada red social, complementando y enriqueciendo a la vez el texto elaborado. De tal modo que el lector fuese capaz de escoger el nivel de su implicación: desde la simple lectura de la obra propuesta hasta esa vereda casi inagotable que se nos va presentando a medida que activamos enlaces.

Durante casi cuatro meses me he dedicado a registrar fragmentos, de cualquier tipo, sin ningún patrón o requerimiento especial, procurando eso sí una amplia diversidad de fuentes y de contextos, pues de alguna forma entendía que así quedaría mejor reflejado el pálpito plural y ciudadano de eso que llaman social media. Iba anotando a medida que iba leyendo, siempre ceñido a los mensajes que se presentaban en mi timeline, siempre cuidando de adjuntar la dirección web correspondiente y el nombre del autor o autora del mensaje en cuestión. Salvo casos excepcionales, he preferido no seleccionar textos incluidos en mensajes de carácter o vocación literarios. He preferido jugar con texto cotidiano, de día a día, de tú a tú. Expresiones espontáneas. Y éste es el resultado.

Una obra en seis partes, cuatro en verso y dos en prosa, en la que tras cada unidad hay una persona, un mensaje, una idea, en muchos casos otros enlaces, una fotografía, una denuncia, una confesión, una invitación, una propuesta… La obra, por supuesto, ha de ser completa en sí, porque si no sería cualquier cosa menos obra, pero vale la pena perderse en ese ámbito de la palabra infinita que se propone, porque nunca se sabe qué podemos descubrir y hasta dónde podemos llegar en este universo de nodos conectados e inteligentes en el que nos movemos. Ese gran cerebro universal que es la Red.

A todos los que han contribuido, ya sé que inconscientemente, gracias.

6 comentarios O tal vez María (hiperprosa, hiperverso)

  1. Inma Flores

    Manuel M. Almeida, siempre te he admirado. Hoy al comprobar cómo has creado estos versos y estos relatos cortos, con frases ajenas hechas propias, te admiro mucho más. Un gran creativo, con muchas dotes de arte y constancia. Enhorabuena. Un abrazo.

    Responder
  2. Graciela Xiomara Rivas

    Manuel, esa experiencia o experimento se parece mucho a un “cadáver exquisito”, te acuerdas de ellos.. pero me parece bien experimentar con la “poiesis”, eres buen poeta..!!

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    1. Manuel M. Almeida

      Sí lo recuerdo, Graciela. Y, en cierto modo, en eso consiste el proceso de creación poética, en jugar con las palabras y las imágenes, aunque en no pocas ocasiones uno acabe ocupando el rol de juguete. Ahora, con el hipertenso y las posibilidades que brinda la sociedad en red, ese juego adquiere proporciones casi infinitas. Muchas gracias por tus palabras.

      Un saludo.

      Responder

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