Te suscribirías a un nuevo servicio que promete ofrecerte las noticias más relevantes, analizadas en profundidad, en una sóla unidad portátil, y elaboradas por periodistas ubicados en todo el planeta? ¿Un servicio que ofrece fotografías a gran resolución, elaborado diseño, con todo el contenido disponible offline, sin problemas de consumo de baterías, conexión o descargas?

Entonces, amigo mío, te estarías suscribiendo… a un periódico de papel. O casi.

Éste es el juego que nos propone Neuze, una web creada al más puro estilo ‘app site’ en la que se oferta algo así como una aplicación periodística de vanguardia que finalmente se revela como Neuzepaper, un periódico de toda la vida. Un proyecto casi de ciencia ficción, como de steampunk aplicado a la comunicación, montado en clave de broma que, sin embargo, invita a reflexionar sobre el pasado, presente y futuro del producto periodístico, destacando las virtudes de la buena prensa, algunas de las cuales nadie ha logrado aún trasladar al periodismo digital.

"Todo lo que necesitas saber. Embalado y con entrega directa, cada mañana".

Ése es el slogan principal de la ‘app’.

"”Es como Uber para las noticias” (TechCrunch)".

Reza otra llamada a modo de las clásicas reseñas de webs especializadas. Y, a partir de ahí, el juego de aquellas funcionalidades de la era analógica que aún podrían resultar de interés para el lector contemporáneo: selección (curación), análisis, movilidad sin servidumbres, profesionalidad, rigor, calidad gráfica…

Y a este juego precisamente ha querido jugar Mathew Ingram con su artículo ‘Neuze hace que te preguntes: ¿Y si el periódico se papel se hubiera inventado después de la Web?‘ en Gigaom, estableciendo tres criterios comparativos entre el periodismo de papel y el digital: brevedad, portabilidad y fiabilidad.

En el apartado de brevedad, muy relacionado con la inmediatez, Ingram estima que, a pesar de la enorme ventaja que supone tener a nuestra disposición ingentes cantidades de información y casi a tiempo real, efectos como la saturación y la falta de criterio al seleccionar contenidos y fuentes suponen un claro inconveniente a la hora de disfrutar de una experiencia informativa efectiva y completa.

Más evidente puede resultar la movilidad de un periódico de papel frente a cualquiera de los gadgets de los que disponemos, no sólo en todo lo que tiene que ver con la autonomía respecto al consumo de energía (baterías) o conexión a la Red, sino también en aspectos más básicos como el de los reflejos en las pantallas. En ambos casos, el papel sale ganando, aunque ciertamente en detrimento del resto de las ventajas que ofrece el soporte digital.

Por último, y en lo que a fiabilidad –credibilidad, rigor– del producto informativo se refiere, Ingram entra de lleno en el declive de la calidad que han traído consigo no sólo el culto a brevedad y la inmediatez, sino también el desmantelamiento de las redacciones y las pésimas condiciones laborales que se han impuesto en los periódicos tradicionales, tampoco mejoradas –en líneas generales- por las empresas de comunicación que operan en la Red.

Por tanto, si fuésemos capaz de encajar lo mejor de ambos mundos, del pasado y del presente, la inmediatez con el análisis y el rigor, la tecnología móvil con la independencia frente a cargadores y redes wifi, 3G o 4G, y los nuevos modelos de negocio con redacciones formadas, experimentadas y potentes, probablemente estaríamos diseñando el producto, la empresa periodística del futuro.

¿Comunicación ficción? ¿Un nuevo periodismo utópico, romántico, imposible e irreal o un nuevo periodismo ineludible que se fragua lentamente en los fogones del día a día? Seguiremos informando.

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