“Que tire la primera piedra quien nunca haya tenido manchas de emigración ensuciándole el árbol genealógico… Tal como en la fábula del lobo malo que acusaba al inocente corderito de enturbiarle el agua del riachuelo donde ambos bebían, si tú no emigraste, emigró tu padre, y si tu padre no necesitó mudar de sitio fue porque tu abuelo, antes que él, no tuvo otro remedio que irse, cargando la vida sobre las espaldas, en busca del pan que su tierra le negaba”.

José Saramago

T

odos somos hijos del hambre
la guerra, la injusticia, el anhelo,
migrantes emigrantes inmigrados,
sandalia rota, hermano desaparecido, mirada ausente.

Hasta el más puro e inmaculado,
hasta el más castizo de los intolerantes
hunde sus raíces en tierra ajena.
Déjate caer por la sima de tus genes
y alcanzarás la evidencia del origen.

Memoria.
Ese manantial olvidado y soterrado.
Por olvidar,
olvidamos hasta los valores esenciales
que no han hecho uno y único sobre la Tierra.
Humanidad.

Flujo fuimos y somos, movimiento
eterno interno externo.
Qué poco recordamos,
qué mal recordamos,
anhelo,
injusticia,
hambre,
guerra

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