Es el copyright de izquierdas o de derechas? ¿Los defensores del copyleft tienen encaje en la lógica capitalista o, en realidad, consciente o inconscientemente, apoyan un modelo socialista? ¿Es posible considerarse comunista y, a la vez, sostener la vigencia del derecho de autor sobre la creación cultural? ¿No están los marxistas en contra de cualquier propiedad? ¿No es eso del copyright cosa del capital?

Ésas son algunas de las preguntas que vienen sobrevolando el debate copyright-copyleft desde siempre, pero especialmente desde el ‘boom’ del intercambio de archivos en la Red. Y las respuestas no son fáciles. Hay convencidos del capitalismo entregados al movimiento de cultura libre; y hay redomados izquierdistas –aborrezco la palabreja, pero es para hacerme entender– que se aferran como posesos a la propiedad intelectual.

Las posiciones, hasta la fecha, han tenido ciertamente más que ver con el lugar que ocupa cada uno en la estructura productiva que con adscripciones a esta o aquella convicción ideológica. En general, se oponen al copyleft aquellos que viven –sobre todo si viven bien o más que bien– de las prebendas que otorga el actual sistema de propiedad intelectual y la industria consolidada –sean de derechas o de izquierdas, anarquistas o ultraliberales–; y reniegan del copyright quienes se sitúan al otro lado del mercado –los consumidores–, los creadores emergentes y marginados, y los sectores económico-productivos innovadores –defiendan éstos también la opción política que defiendan–.

Pero ha saltado un caso estos días que ha puesto frente a frente a la comunidad marxista internacional con las contradicciones del copyright. Se trata del ‘caso Marxists Internet Archieve vs Lawrence & Wishart‘, una disputa que tiene como protagonistas al conocido repositorio online libre de obras de los principales pensadores marxistas de la historia y a una pequeña editorial ‘radical’ de Inglaterra.

Lawrence & Wishart, la editorial, ha exigido a Marxists Internet Archieve la retirada de la copia de los primeros 10 volúmenes en inglés de las ‘Obras Completas de Marx y Engels’ (‘Marx/Engels Collected Works‘) que estaba disponible en su web, a lo que ésta accedió publicando una nota informativa en su ‘home’ informando de que lo haría –y ha hecho– este 30 de abril (ver imagen a continuación).

Nota en marxists.org

Desde entonces, la noticia ha corrido como la pólvora por Internet hasta saltar a los grandes medios, despertando la indignación, primero de los usuarios y luego de numerosos marxistas y valedores del copyleft en todo el planeta, que incluso han formulado una petición en Change.org, que a estas alturas cuenta ya con más de 5.000 firmas de apoyo.

¿Cuál es la principal crítica que se le hace a Lawrence & Wishart. El texto de la petición es bastante ilustrativo:

"Es inmensamente irónico que una empresa editora privada esté reclamando el copyright de las obras completas de Karl Marx y Federico Engels, los filósofos que escribieron a lo largo de todas sus vidas contra el monopolio del capitalismo y su origen, la propiedad privada".

Sin embargo, el problema no es tan sencillo:

  • En primer lugar, no estamos ante una ‘empresa privada’ al uso, ni siquiera ante una demanda de la gran industrial cultural. Atendiendo a lo que expone la propia Lawrence & Wishart, hablamos de una pequeña editorial con “dos empleados a tiempo completo y otros dos a tiempo parcial, que apenas llega a fin de mes” y que “revierte la mayor parte de sus ganancias en la publicación de obras de izquierda’.
  • En segundo lugar, la editorial no reclama ‘el copyright de las obras completas de Karl Marx y Federico Engels’, algo que es sencillamente imposible desde el momento en que dichas obras se encuentran bajo dominio público desde hace ya unos cuantos años. Lo que reclama es el copyright sobre un trabajo de recopilación, traducción y edición “de más de 30 años” que “no incluye las ediciones más consultadas”, sino “en gran parte, las obras menos conocidas, que sólo han sido traducidas y publicadas en los últimos años”.
  • En tercer lugar, y aunque desde una óptica marxista sea posible defender la ‘socialización’ del conocimiento –especialmente si es el conocimiento de los propios propulsores de esa ‘socialización’–, lo cierto es que el propio Marx admite igualmente en ‘Debates sobre la libertad de prensa’ (PDF al que he accedido precisamente desde Marxists.org) que

    "El escritor debe naturalmente ganar dinero para poder vivir y escribir".

    aunque añade

    "pero en ningún caso vivir y escribir para ganar dinero".

En contra de la editorial juegan otros factores:

  • Primero, que la copia que ahora reclama lleva ya 9 años colgada en la web de Marxists.org, contando, según sus responsables, con el permiso de la editorial, por lo que ahora se acusa a ésta de oportunismo ante una coyuntura internacional favorable al descubrimiento o relectura de las obras marxistas.
  • Segundo, que la merma de ingresos que esgrime Lawrence & Wishart por la presencia libre de su obra en la Red no está –como suele ser habitual en estos casos– debidamente documentada. En realidad, tiene más que ver con su proyecto comercial de digitalización de la colección dirigido a bibliotecas universitarias.
  • Tercero, que ignora –u obvia, como también suele suceder en estos casos– que la retirada de esta copia no suponga la proliferación de nuevas copias en la Red. Es decir, el tan popular ‘no se puede poner puertas al campo’.
  • Cuarto, que su verdadero problema no es que sea una editorial pequeña o grande, marxista o capitalista, sino un modelo de negocio caduco e inviable, que se deberá replantear si realmente le preocupa su supervivencia. Por ejemplo, si su objetivo es tan altruista como la publicación y traducción de obras sin mayor afán de lucro, estoy convencido de que un modelo colaborativo y de crowfunding, al estilo Wikipedia, les podría funcionar.
  • Y quinto. En un período histórico marcado por una revolución tecnológica y una revisión de modelos y derechos de propiedad que cuestionan las bases mismas del sistema capitalista, en efecto no resulta muy marxista –ni tan siquiera progresista o inteligente– recurrir precisamente a los argumentos del capital. El rédito económico, como digo, no está garantizado; pero el deterioro de su imagen, y sobre todo de su credibilidad como editorial ‘radical’ o comprometida, me temo que va a ser brutal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *