He estado siguiendo con interés la polémica en torno a Internet.org, el proyecto de Mark Zuckerberg (Facebook) para “conectar a los dos tercios de la población mundial que no cuentan con acceso a Internet”. Se trata de una iniciativa en principio similar a otras como Project Loon de Google o Outernet de MDIF, todas de carácter privado, y que tienen como objetivo común ofrecer acceso a la Red en aquellas zonas geográficas del planeta que carecen de ella.

Como hemos visto, según Zuckerberg esto representa más del 60% de la población mundial. Aunque también según sus cálculos, en realidad el 90% de la humanidad vive ya bajo la cobertura de una red móvil, al menos con tecnología 2G; y algo menos del 50% dispone de 3G:

“Pero más allá del acceso a la tecnología, el precio es un factor fundamental (…): únicamente un tercio de la población puede acceder a una tarifa prepago de internet en el móvil de 500 MB”.

La estrategia de Internet.org radica precisamente en una alianza con las operadoras para ofrecer determinados servicios de forma gratuita en países en vías de desarrollo. Un planteamiento que, de entrada, no debería provocar objeciones, pues siendo como es el acceso a Internet un derecho universal, cualquier movimiento en el sentido de garantizar ese derecho, especialmente en los países más desfavorecidos, debería ser digno de aplauso.

¿Dónde radica, pues, la polémica? Justo en limitar el acceso a esos “determinados servicios“. Un aspecto que amenaza el concepto de neutralidad de red, tanto en cuanto supone una “discriminación positiva” frente a la debida “ausencia de cualquier tipo de prioridad, así como barreras de acceso, a la información que viaja por una red de telecomunicación”.

Cuestión que se torna especialmente peliaguda cuando se obliga a los usuarios a navegar a través de la propia Facebook y a pagar por el acceso a otros servicios; directamente sospechosa cuando quienes deciden qué es gratis y qué es de pago son el propio Zuckerberg y sus socios; y definitivamente espeluznante cuando se excluye el uso de https y “se reservan el derecho a recoger información sobre la navegación de los usuarios”. ¿Internet org?… ¡Internet.aaarg! Un auténtico infierno.

¿Un mal menor?. Esto es lo que sostiene el creador de Facebook: “Es mejor tener algo que no tener nada”. Es posible, pero yerra el tiro. Lo que un proyecto de estas características debería garantizar es el acceso pleno a la Red, aunque en un primer momento ese acceso no sea todo lo rápido y potente que se quisiera, siempre hay espacio para mejorar. Ése si sería un gran servicio. Pero restringir el acceso a plataformas y páginas escogidas a dedo abriría un precedente de incalculables consecuencias para la neutralidad, pero también para las libertades y derechos en la Red.

¿Qué interés puede mover a Facebook. Google u otras empresas a acometer proyectos de estas características? ¿El altruismo? Vale, si tú te lo crees. Al margen de que pueda haber algo de eso en algún lugar recóndito en la mente de algún ejecutivo de estas multinacionales del cibreespacio, la evidencia más palpable es que a mayor número de conexiones, mayor número de clientes y, por tanto, mayores oportunidades de negocio. Así de crudo. Así de sencillo.

En esta tesitura, en la que habría que incluir los numerosos precedentes de problemas de privacidad de Facebook, mucho tendría que cambiar Internet.org para convertirse en ese proyecto generoso y desinteresado que nos quieren vender.

Por lo pronto, se han visto obligados a dar un paso en la buena dirección, aunque insuficiente. Las alertas siguen activadas.

[This post is also available in English]

1 comentario Internet.aaarg

  1. Lalo

    ¡Qué artículo tan interesante!

    Creo que es una manera clara de plantear cómo estamos como humanos: inhumanos.
    Muchas veces el objetivo es el dinero y no la persona. Acrecentar las arcas monetarias y no incluir a mayor gente a que esté “conectada”. ¿Quienes son los desconectados? ¿Los que buscan intereses propios y materiales sobre ayudar a millones de personas a crecer?

    Es un tema muy complejo, pero como dices, todo se resume a que aumentar el número de “cybernavegadores” aumentan los clientes.

    Triste pero muy cierto. ¡Buen día!

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *