Inmigracionalismo: asignatura pendiente periodismo-inmigración

Corrían los primeros años de este nuevo milenio cuando un grupo de responsables de medios de comunicación de Canarias nos reuníamos en torno al por entonces consejero de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno autónomo, Marcial Morales, para rubricar un documento ético sobre el tratamiento de la inmigración en la prensa. El texto, que no he podido recuperar a pesar de los esfuerzos, contenía varios preceptos entre los cuales recuerdo nítidamente el de evitar citar la procedencia o la raza, por informativamente irrelevante, de las personas involucradas en accidentes, incidentes o sucesos de naturaleza delictiva.

Creo recordar que aquel manifiesto contó con el respaldo de la totalidad o, al menos la inmensa mayoría, de los medios del Archipiélago y creo recordar que, durante unos meses, se hizo un esfuerzo por aplicar sus pautas. Pero, como bien señalaba unos años después Juan García Luján, finalmente aquello se fue diluyendo hasta quedar en prácticamente nada.

En esa primera década del siglo XXI Canarias asistía a una oleada migratoria de enormes proporciones y, entre múltiples debates, la preocupación por atender debidamente el fenómeno -así lo llamaban, aunque yo prefería tildarlo de drama- en periódicos, radios, televisiones y webs era notable.

Ahora descubro la campaña de concienciación dirigida a periodistas Inmigracionalismo, creada por la agencia Chocolate para Red Acoge (gracias, Susana) y en la que a través de un ilustrativo vídeo se incide en la necesidad de evitar la inclusión gratuita de referencias de procedencia y raza en los textos de carácter informativo.

¿Ves algo raro en el siguiente titular?

Un cuarentón con antecedentes empuja al agente que lo identificaba”

Seguro que lo de ‘cuarentón’ te chirría y te parece irrelevante. Entonces, ¿por qué tendría que parecerte bien el siguiente?

Un marfileño con antecedentes empuja al agente que lo identificaba”

¿Y si fuera canario, valenciano, madrileño… lo especificarías?

Éste es uno de los ejemplos que se muestran en el vídeo. Claro, directo y pedagógico. Una iniciativa plausible y necesaria, pero que me plantea serias dudas acerca de su efectividad, tomando como referencia la historia que les contaba al principio.

¿Llegará el mensaje más allá del impacto inicial? ¿Cómo lograr ese modelo de estilo periodístico riguroso y respetuoso con una materia tan delicada como la inmigración y los miles de rostros humanos que hay tras ella? Al igual que ocurre con otros asuntos de especial sensibilidad como la violencia machista o la pederastia, estamos ante un tema complejo que no depende en exclusiva de alguno de los agentes involucrados. Sólo una actitud responsable y un compromiso por parte, tanto de los periodistas, como de los directivos de medios y de las compañías que los sustentan, así como de los propios lectores y representantes públicos, lo haría posible.

No arreglamos nada si reducimos esos errores a ‘despistes’, ‘urgencias’ o ‘ecolalias’, que también. Si vemos el vídeo y hacemos propósito de enmienda hasta que el frenético rodillo de la rutina nos lleve a olvidarlo. En no pocos casos, por ejemplo, tras este tipo de lenguaje se esconde –además de exteriorizaciones ideológicas– el culto al morbo, es decir al sensacionalismo, es decir al tráfico y las audiencias. El propio término ‘inmigracionalismo’ incluye, según sus creadores, los conceptos de sensacionalismo y manipulación. Y, si no se está dispuesto a renunciar a cosas como ésas, a resolver los condicionantes de tipo estructural, lo cierto es que por mucho que todos digamos y parezcamos tenerlo muy claro, es muy poco lo que se puede avanzar.

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