T

uve un amigo en el instituto que, después de leer La metamorfosis de Kafka, pasó varios meses verificando su cuerpo y su mente al despertar. Temía que cualquier mañana apareciese no ya transformado en cucaracha, sino falto de algo, falto de algún órgano, hueso, músculo o extremidad, falto de recuerdo, conciencia, razón, imaginación o cualquiera de sus facultades cognitivas. Sus padres estuvieron a punto de internarlo en un establecimiento psiquiátrico y él mismo llegó a considerar seriamente quitarse de en medio para acabar con la agonía. Hasta que un buen día despertó falto de paranoia. Y eso lo salvó.

2 comentarios Fobos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *