13 de febrero. Notas de voz.

17.12. UTC-5. «Son algo más de las cinco de la tarde. Me he alarmado al escuchar una algarabía afuera. Me asomo. El mundo entero parece detenido. Todas las miradas se dirigen hacia el cielo. Todos con la boca abierta. Ventanas, balcones y azoteas atestados; calles, plazas y parques saturados; carreteras colapsadas. Todos con la vista perdida en las alturas. Miro. La sangre se me hiela en las venas. Noto que el labio inferior se me descuelga. Es algo instintivo».

17.45. UTC-5. «Escucho en la televisión. Aeropuertos clausurados. El planeta en su integridad, declarado zona de exclusión civil aérea. Poco a poco, cazas y helicópteros del Ejército comienzan a sobrevolar la ciudad, destacamentos de soldados toman posiciones, tanques y baterías antiaéreas intentan abrirse paso en medio del caos. Vorágine informativa, informaciones a pie de noticia, contrainformaciones, comunicados, contracomunicados, declaraciones, desmentidos, bulos, rumores, tertulias, debates. Internet echa humo. Tensión, incertidumbre».

18.10. UTC-5. «Me visto a toda prisa. Sé que el móvil no tardará en sonar. Suena. Gabinete de crisis. Incorporación inmediata».

19.30. UTC-5. «Ya estoy en el edificio. El frenesí es total. Gente que corre de un lado para otro, papeles que vuelan, secretarias enchufadas al teléfono en medio del griterío cruzado, todos pegados a las pantallas, adheridos a los móviles, reuniones improvisadas prácticamente en cada despacho».

20.11. UTC-5. «Estévez ha sido el encargado de ponerme al día, confirmándome con impostado aire de gravedad la evidencia. Aquello que tanto hemos temido, sobre lo que tanto se ha escrito, que tantos libros y películas de ciencia ficción ha protagonizado, se ha hecho realidad. Hoy, 13 de febrero de 2024, martes, a las 17.08 horas local, decenas de miles de naves extraterrestres han surgido del espacio para cubrir el cielo del planeta. El canguelo es total (y general). La alerta, también. Pero, qué demonios, nuestro deber, y muy en especial el mío, funcionario de alto nivel y marine de pura cepa, es afrontarlo. Y es eso justamente lo que pienso hacer, aunque me deje la vida en la tarea. Mi nombre es Therry McEaney y soy asesor principal de seguridad en Naciones Unidas».

14 de febrero. Notas de voz.

11.10. UTC-5. «Se desconocen las intenciones de los visitantes (o invasores). Aún no ha sido posible establecer comunicación. Tampoco se aprecian signos de actividad en las naves. Permanecen ahí arriba, impasibles, paradas sobre nuestras cabezas. Sólo se observan destellos y juegos de luces de colores, como en una atracción de feria. Puede que sea algún código entre ellas, o quizás un intento de comunicarse con nosotros. No sabemos. En eso estamos».

13.43. UTC-5. «Están por todos lados. No hay rincón del orbe que escape a su presencia. Hemos llegado a contar del orden de quinientas sobre Nueva York, y más de trescientas sobre Washington. Unas treinta mil sobre Estados Unidos. París, cerca de cuatrocientas. Londres, otro tanto. La OTAN calcula que hay cerca de cincuenta mil sobre Europa. Lo mismo Asia, África, Centro y Sudamérica, los polos… Llama la atención la disparidad de modelos, formas, tamaños y colores. Tirando de imaginación diría que vendría a ser como la suma de varias fuerzas interestelares, el Imperio, la República, la Alianza, la Resistencia. Las hay esféricas y ovaladas, cónicas y trapezoidales, oblongas y achatadas; negras, rojas, amarillas y de distintos tonos metalizados; hay desde objetos diminutos que parecen drones a plataformas enormes, las mayores alcanzan los tres kilómetros de diámetro».

18.35. UTC-5. «Por el momento, todo parece bajo control (es un decir). Ha habido suerte. A nadie le ha dado por hacerse el héroe (o el imbécil). La coordinación que hemos establecido con gobiernos y militares parece funcionar».

15 de febrero. Nota de voz.

20.54. UTC-5. «¿Qué querrán? ¿Qué habrán venido a buscar? Ésa es la pregunta que se hace todo el mundo y para la que ni siquiera nosotros tenemos respuesta. Se da por hecho que ha de ser algún recurso natural, ¿pero cuál? Puede que sea algo que para nosotros siquiera tenga importancia. Si al menos pudiésemos comunicarnos. Como medida preventiva, hemos dado prioridad a la protección de recursos estratégicos y salvaguarda de lo más granado de nuestra civilización: gobernantes, líderes políticos, empresarios, banqueros y también algunos científicos, inventores y artistas eminentes. Si están aquí es porque poseemos algo de valor para ellos, algo de lo que carecen. Si al menos pudiésemos comunicarnos. Sobre nuestras mentes planean todas esas historias, todas esas invasiones de cine. Por eso no descartamos ninguna hipótesis. Los nervios van en aumento. No sé cuánto tiempo podremos mantener el control. ¿Por qué no se mueven, por qué no dicen algo, actúan, atacan, lanzan caramelos, bajan, se muestran? ¿Por qué permanecen inmutables, como lámparas colgadas en la bóveda celeste?».

16 de febrero. Notas de voz.

12.06. UTC-5. «Nos informan de que la comunicación con los visitantes (o invasores) es cuestión de horas, que ya se han realizado pruebas y obtenido algunos avances, aunque insuficientes. Se trabaja con señales de todo tipo, acústicas (música, timbres, zumbidos, ruidos, sirenas), visuales (banderas, humo, dibujos, símbolos, iconos), cromáticas (imitando sus supuestos códigos), gestuales, electrónicas, digitales y hasta mentales. Entre los equipos especializados reclutados por el Mando Unificado hay, además de militares, científicos, psicólogos, ingenieros, expertos en comunicación, lingüistas o criptógrafos, también coreógrafos, pintores, mimos, expertos en lengua de signos, morse y braille e incluso telépatas y mentalistas, videntes por así decir, aunque esto último ha sido catalogado como alto secreto».

16.14. UTC-5. «Ya son millones los que exigen en las calles y en las redes que hagamos algo, que tomemos la iniciativa, que no esperemos a que sean los visitantes (o invasores) los que den primero. Pero, sobre todo, exigen un plan de evacuación inmediato. Pero no hay de qué, a dónde coño vamos a evacuarlos si es que está igual todo el planeta. Que, vamos, que si a los visitantes (o invasores) les diera por descargar, íbamos a estar más que jodidos. Hemos recomendado, eso sí, hacer uso de lugares que, en principio, pueden darse por seguros: sótanos, subterráneos, túneles, refugios antiaéreos o nucleares (allí donde los haya), grutas, cuevas… En fin, en cualquier instalación en la que medie algo sólido entre nuestros cuerpos y un hipotético proyectil de hipotética funesta potencia».

19.20. UTC-5. «Necesitamos con premura respuestas. Esto se nos va de las manos. Kim Jong-un se ha puesto nervioso y amenaza con hacer volar medio planeta. Los rusos también andan pidiendo explicaciones y no descartan enviar un embajador allí arriba por su cuenta. La OTAN y Estados Unidos están por la labor de sorprenderles con un pepinazo nuclear, a ver qué pasa. El Dáesh dice en un vídeo que destruirá cualquier nave que sobrevuele La Meca. Surgen iluminados, profetas y sectas por todos lados. La policía no da abasto con tantas manifestaciones, suicidios individuales y colectivos, quedadas de tiro al plato (así llama en clave la Asociación Nacional del Rifle a disparar en masa a las astronaves), fiestas multitudinarias de bienvenida, orgías, verbenas, linchamientos, vigilias, avalanchas de pillaje, saqueos. Los líderes religiosos no descartan que tanto despliegue tenga algo que ver con el fin de los tiempos. Los hay que no han dudado en intentar rentabilizar la crisis: comercializan camisetas, videojuegos, fundas para móviles, gorras o bufandas con motivos ufológicos; o montan parques de atracciones y observatorios familiares en cualquier parte. Y los hay que opinan que todo es un montaje, un anuncio de Coca-Cola, Apple o cualquier casino online. Ya hay tortas por los derechos de la película. La novela acaba de salir. Los líderes de la izquierda ven en esto el inconfundible rostro del capital. Los de la derecha, la expresión más clara de hasta dónde puede llevarnos el comunismo. Hemos decretado la ley marcial y puesto en marcha un plan de voluntariado. Pero no tenemos muchas esperanzas, medio mundo se ha convertido en un circo y el otro medio en un sindiós».

17 de febrero. Notas de voz.

08.33. UTC-5. «Emocionado. Emocionado. Emocionado. No puedo decir otra cosa. Hoy es un día histórico. Qué digo histórico. Hoy es el día más histórico de toda nuestra histórica historia. Al fin ha ocurrido. El talento del ser humano no conoce límites. Por primera vez, hemos logrado establecer comunicación con seres inteligentes de otro(s) planeta(s). Ha resultado más simple de lo previsto y, todo hay que decirlo, fruto de la casualidad, como suele suceder no pocas veces en el ámbito de la amistad, el amor, la política o la ciencia. El contacto ha sido establecido por un niño a través de Skype, desde el ordenador de su casa. El pequeño dice que quería grabar una conversación con una chica del cole y que, de pronto, se encontró charlando con alienígenas. El chico ha colgado el corte en Facebook y el planeta entero ha quedado fascinado.

– Prrrr. Prrrr. ¿Carol? ¿Carol?

– Prrrr. Que no soy carol que no soy carol corte prrrr ya de una vez prrrr bécil nave andrónica nave andrónica qué coño está prrrr pasando con las prrr municaciones.

Sin duda, un pequeño malentendido para el hombre, pero un gran diálogo para la humanidad».

11.50. UTC-5. «Hemos requisado el ordenador. El secretario general se dispone a pronunciar un mensaje a través de una transmisión secreta. La expectación es increíble aquí, en la sala nadie mueve una pestaña. El secretario general carraspea».

– Prrrr. Sean bienvenidos, seres visitantes (o invasores) de prrr otro u otros planetas.

11.58. UTC-5. «Pasan unos minutos que parecen siglos. Silencio. El secretario general vuelve a intentarlo».

– Prrrr. ¿Cuál es el motivo de su visita? ¿Qué podemos ofrecerles? ¿Agua, prrr oro, plata, petróleo, gas, madera, roca, arena, prrr xígeno, energía nuclear…?

«Le hemos sugerido que obvie cualquier referencia al alimento, no vayamos a estar nosotros en el menú. Pasan los segundos. Atención, Se enciende el piloto rojo».

– Prrr. Sólo hemos venido a observar.

11.59. UTC-5. «¡Biennnn! La sala estalla de júbilo. Bolígrafos por los aires. Corbatas. Vasos. Notas. Libretas. Algún smartphone también. Gritos. Besos. Abrazos. Lágrimas. ¡Nos hablan! ¡Nos hablan! El secretario general se lleva las manos al rostro y apoya los codos sobre la mesa, como si acabase de quitarse un gran peso de encima. Le caen palmadas por todos lados. Levanta la mano derecha. Silencio. Bebe agua. Se aclara la voz».

– Prrrr. ¿Observar? ¿Nuestros elaborados prrr istemas políticos, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestros avanzados entramados prrr conómicos y financieros, nuestra exquisita organización social, nuestras emociones, prrrr nuestros sentimientos, nuestra evolución, nuestra riqueza natural, nuestra prrr levada espiritualidad, nuestro inestimable prrrotencial como aliados…?

– Prrrr. Vuestra estupidez.

«¿Ha dicho estupidez?».

– Prrrr. Perdón, ¿puede repetir?

– Prrrr. Vuestra estupidez es legendaria.

13.00. UTC-5. «Tras una reunión de urgencia con el Gabinete de Crisis, el secretario general se dirige a la población».

– Ciudadanos y ciudadanas del planeta. Hemos establecido contacto. Y no tengo yo demasiado claro que estos tipos tan estirados vengan en son de paz.

Imagen original: Tekkoontan

2 comentarios ¡Extra! ¡Extra! ¡Extraterrestres!

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