Los ingresos de la industria musical remontan. ¿Alguien tenía alguna duda? Yo, al menos, no. Era cuestión de tiempo, el tiempo que se tardase en buscar fórmulas imaginativas que permitiesen el acceso más sencillo y barato posible al producto, que garantizasen los derechos de usuarios y creadores, que se trazaran el futuro como horizonte sin tratar de sostener modelos caducos del pasado frente al imparable avance de la tecnología…

Los recalcitrantes, obtusos e interesados fundamentalistas del copyright no han parado de achacar la disminución de las ventas a Internet, el P2P, la ‘piratería’ e incluso al usuario, el mismo que se rasca los bolsillos para mantener su negocio. Achacar, y perseguir, y criminalizar, con la connivencia de políticos y gobiernos que no han dudado en transformar leyes –o directamente obviarlas– con tal de atender las exigencias de la vieja industria cultural.

Pero, miren, ha bastado una sola de esas fórmulas innovadoras, el streaming, para tirar por la borda toda esa falaz argumentación:

"Las ventas digitales de música crecieron en 2013 un 4,3% en el mundo impulsadas por el auge del streaming, según el informe anual presentado este martes en Londres por la Federación Internacional de la Industria Discográfica (IFPI). El creciente interés por los servicios de suscripción y streaming —consumo sin necesidad de descarga— contribuyó al aumento de los ingresos en la mayor parte de los principales mercados musicales durante 2013. Según la IFPI, el mercado digital representó el año pasado el 39% del total de los ingresos discográficos, comparado con el 34% de 2012".

Bueno, sí claro, pero eso es gracias al descenso en el número de descargas por la efectividad de las leyes antipiratería, ¿no? ¡No! La ‘piratería’ musical sigue en ascenso… según la propia industria:

"Las industrias del cine y la música están sonando nuevamente la alarma de la piratería en internet al decir que las descargas ilegales están aumentando y que los motores de búsqueda como Google no están haciendo lo suficiente para detenerlas".

Erre que erre. Pero, desde luego, lo que no pueden alegar es ignorancia ni ausencia de alternativas.

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