Hoy celebramos en Canarias el día de nuestra comunidad, una efeméride que este año viene marcada por una infamia, un golpe bajo a nuestras esperanzas y convicciones. El Estado español, a través de su Ministerio de Medio Ambiente, anunciaba justo ayer, víspera de la festividad, su visto bueno a las prospecciones petrolíferas de Repsol en aguas de Lanzarote y Fuerteventura.

Un proyecto que cuenta con el rechazo mayoritario de la sociedad canaria y de sus principales instituciones: Gobierno autónomo, Parlamento, seis de los siete cabildos, los ayuntamientos de las islas afectadas y muchos del resto… Pero que El Gobierno que preside Rajoy, en contra de nuestra opinión y del interés general, ha decidido imponernos para favorecer el interés particular de la multinacional Repsol sin que hasta ahora sepamos muy bien por qué o a cambio de qué.

Una declaración de impacto la anunciada ayer repleta, como todo este proceso, de irregularidades y que desprecia aspectos básicos como un período de información pública aún vigente o la importancia medioambiental en las zonas autorizadas, un anuncio que se produce pocos días después de unas elecciones y a pocos días del fallo del Supremo sobre las prospecciones y en el que se miente descaradamente al afirmar que sólo se autorizan los sondeos, no la extracción, –cuando el permiso concedido por Industria indica claramente que prospecciones y extracción van vinculados, si las primeras dan resultado positivo– y al indicar que no hay riesgos –cuando la historia demuestra y la propia Repsol admite que siempre los hay–.

La gravedad de estas prospecciones es máxima: pone en jaque al principal sector económico de las Islas, el turismo; pone en peligro su medio ambiente y su extraordinaria diversidad; y, atención, atenta contra la propia supervivencia de los habitantes de Lanzarote y Fuerteventura, ya que el cien por cien del agua que consumen proviene del mar.

Un golpe bajo, muy bajo como digo, y aún más bajo al producirse en fecha tan festiva y señalada. Pero ésta es la cruda realidad. Sin embargo, se equivocan quienes piensan que los canarios vamos a cruzarnos de brazos ante semejante tropelía. La batalla, en todos los ámbitos –judicial, política, social…– no ha hecho más que comenzar, los responsables tienen siglas, nombre y apellidos, y sabemos que la razón y el derecho nos asiste.

Por eso, con todo, quiero desearles desde aquí un feliz –pero, eso sí, también reivindicativo– Día de Canarias 2014. Por un futuro azul, verde y sostenible.

Para seguir las reacciones al anuncio de Medio Ambiente puedes seguir el hashtag #savecanarias o #prospeccionesno en Twitter. Para expresar tu rechazo a las prospecciones, puedes firmar en Save Canarias (ya hay más de 120.000).

2 comentarios Feliz y reivindicativo Día de Canarias 2014

  1. María

    ¡La firmé!
    Muchas gracias por la información. Soy estudiante de la lengua española y no hace falta decirte que tu blogs (el último y el precedente) siempre tienen temas interesantes y muy informativos.

    Te sigo leyendo.
    Saludos desde Grecia 🙂

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