Aunque el periodismo 3.0 o periodismo ciudadano cuenta ya con una dilatada trayectoria –que proviene de antes de la aparición de Internet–, lo cierto es que su confluencia con los medios de comunicación, o para ser exactos con las decisiones en el ámbito editorial y el proceso de creación de la noticia en dichos medios, sigue siendo prácticamente nula.

La información elaborada por ciudadanos sigue canalizándose, eminentemente, a través de blogs, wikis, foros o redes sociales, incluyendo en éstas el ‘microblogging’.

Las experiencias de periodismo ciudadano integradas en el ámbito del periodismo convencional se han producido, fundamentalmente, en el seno de proyectos alternativos, gracias a la iniciativa pionera de periodistas comprometidos con las nuevas vías de expresión social de la comunicación.

Medios de nuevo cuño, surgidos en la propia Red y en el ámbito móvil, experimentan igualmente con algunas funcionalidades que enriquecen la participación de los lectores en la información en mayor o menor medida.

Sin embargo, es en el sector del periodismo ‘oficial’ donde la brecha sigue siendo enorme. Y cuanto más vinculados están esos medios a proyectos provenientes del periodismo analógico o tradicional, la fisura es aun mayor.

Las plataformas online de esta índole han ido integrando, a cuentagotas, instrumentos como blogs, comentarios, valoraciones de las noticias, foros, redes sociales adaptadas… Pero todas ellas funcionan o bien como ofertas paralelas o bien como ‘feedback’ de las noticias seleccionadas por el ‘staff’ y elaboradas por los periodistas en nómina.

En muy pocos casos el lector puede participar en la toma de decisiones ni intervenir en el proceso de elaboración de la pieza informativa. En muy pocos casos, el usuario tiene la posibilidad de ‘encargar’ un determinado tema conforme a sus intereses ni de convertirse en redactor o colaborador como parte de la redacción.

Paradójicamente, buena parte de los esfuerzos informativos y comerciales de estos mismos medios se dedican, a través de carísimos informes y detalladas métricas… ¡a detectar cuáles son los intereses del lector! para poder dirigir hacia ellos con efectividad su oferta informativa… y publicitaria.

Entonces,

Si el periodismo quiere dar respuesta efectiva a los intereses de los ciudadanos, ¿por qué no les pregunta?

¿Cómo saben los periodistas lo que quieren sus lectores?

¿Cómo saben los periodistas lo que quieren sus lectores?

Ésta es la clave de la interesante propuesta que nos llega a través de Jennifer Brandel: integrar al lector en las redacciones partiendo de algo tan sencillo cómo pedirle que nos diga qué es lo que realmente quiere leer. Y luego permitiéndole seleccionar y participar en la producción de la noticia. Además de, por supuesto, todo el ‘feedback’ –comentar, votar, compartir…– que quiera. En lugar de limitar su relación con la noticia a sólo este último aspecto

Te recomiendo la lectura de su post en Medium y de su presentación en la Hacks/Hackers Media Party 2015 de Buenos Aires, donde explica detalladamente su idea y aporta algunas infografías muy sugestivas.

Ciclo tradicional del periodismo

Ciclo tradicional del periodismo

Ciclo del periodismo + periodismo ciudadano

Ciclo del periodismo + periodismo ciudadano

El método, que lleva funcionando ya hace unos años en diversos medios de Estados Unidos con un éxito “significativo”, según la propia Brandel, está basado en el concepto de design thinking y podríamos sintetizarlo así:

Sistema:

  • Preguntar a los lectores sobre qué temas investigar o publicar
  • Votación ciudadana para escoger entre los temas propuestos
  • Participación de la persona que realizó la pregunta –o de un grupo de personas– en el proceso de producción de la noticia junto a los periodistas

Ventajas informativas:

  • Ruptura de la ‘tiranía’ editorial
  • Originalidad, contenido diferenciado
  • Relevancia (es un tema escogido por la comunidad de lectores)
  • Popularidad
  • Economía de contenidos
  • Feedback continuo

Ventajas sociales:

  • Integración y empoderamiento del lector
  • Fidelización
  • Compromiso
  • Mejor ambiente de conversación frente al tono habitualmente crispado de los comentarios

 

 

En definitiva, de lo que se trata es de situar la participación del lector al principio del proceso, y no al final como hasta ahora, beneficiando con ello tanto al medio, como al usuario, transformado ahora sí en un auténtico ‘prosumer’.

Indudablemente, el sistema presenta serios inconvenientes, como el volumen de recursos humanos y materiales necesarios para su gestión –en este sentido, Brandel y su equipo cuentan con herramientas propias, como Hearken, diseñadas expresamente para la labor– o las más que probables reticencias de las empresas del ramo y sus direcciones informativas a compartir el control editorial, pero me parece una propuesta de interés que bien merece la pena tomar en consideración en esta búsqueda del Santo Grial en que se ha convertido la definición de las premisas del nuevo periodismo y la adaptación de su modelo de negocio al ámbito digital.

Vía: The Fix

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