Aisoy 1 es, según sus creadores, “el primer robot capaz de experimentar emociones”. Y no se trata de un proyecto ‘made in USA’ o Japón, su desarrollo es español cien por cien y, aunque cuenta ya con unos añitos de vida –su primera versión fue lanzada en 2010–, acontecimientos recientes como la obtención del Premio Emprendedores 2013 de la Fundación Everis y la incorporación de RaspBerry Pi han animado a Aisoy Robotics, la empresa detrás del proyecto, a iniciar una campaña de información en medios y blogs.

Me ha parecido un proyecto muy interesante que bien merece una reseña en este blog por lo que supone de innovación, prestaciones y, evidentemente, por ser un ‘producto de la tierra’. El “primer robot social” o “el primer robot con sentimientos” son algunos de los calificativos que se han aplicado a este desarrollo basado en Linux y al que yo he preferido denominar, por aportar algo de lírica-ficción, ‘el primer robot con ‘alma’.

De la nota de prensa que me han hecho llegar vía correo, me han parecido especialmente relevantes estos pasajes:

"El dispositivo ha sido diseñado para que mantenga diálogos fluidos, coeherentes y totalmente razonados con seres humanos o con otros robots. Aunque todavía no tienen exactamente la misma capacidad de diálogo de una persona, los Aisoy 1 sientan las bases de lo que serán los sistemas de diálogo que harán que, en un futuro muy cercano, los robots se expresen igual que cualquier ser humano".

"Los autómatas tienen la capacidad de aprender de su entorno y de los comportamientos que tienen las personas con ellos. Por ello, no actúan de la misma forma con dos personas con las que han tenido un trato previo. Es decir, los robots no responden de la misma manera a alguien que les trata con cariño que a un interlocutor que actúa de forma inapropiada con ellos".

"Los Aisoy 1 pueden estár interconectados entre sí a través de la nube (cloud computing) y toda la información que van recabando a lo largo de su vida útil, así como los programas que les van cargando sus dueños en sus unidades de memoria, se a pone disposición de todos los demás robots. De esta manera, se genera una inteligencia colectiva entre todos los robots y, cuando uno de ellos aprende algo, esa información se pone a disposición de todos los demás. De hecho, los Aisoy 1 tienen un comportamiento social, que les confiere la capacidad de cooperar e incluso de competir con otros robots y personas. En este sentido, los autómatas de Aisoy Robotics están más que conectados al Internet de las Cosas, son el primer paso hacia el “Internet de las Cosas Afectivas".

En el siguiente vídeo es el propio David García, responsable de Producto de la empresa, el que nos desvela algunos pormernores de la creación:

¿Apasionante? Pues parece que estamos ante una línea de desarrollo que no ha hecho más que comenzar.

1 comentario Aisoy 1, el primer robot con ‘alma’, es español

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